Presentación de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI)

La Seminci, acrónimo de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, ha sido tradicionalmente el segundo festival de cine de España en importancia, sólo superado por el festival de San Sebastián. En sus inicios, muy vinculados a la particular historia sociopolítica española de la dictadura del general Francisco Franco y su estado confesional católico, el festival nació con la pretensión moralizante de difundir valores religiosos y morales en la sociedad. Inicialmente se celebraba en la primavera hasta que en 1977 pasó a celebrarse en el mes de octubre. Pese a sus orígenes marcadamente religiosos, el festival pronto dio cabida a propuestas situadas en la órbita del llamado cinema d’auteur, proyéctandose en el certamen películas clásicas del cine europeo de los años 50 y 60, como The Seventh Seal (Ingmar Bergman), The 400 blows (Truffaut) o Le notti di Cabiria (Fellini) que en su proyección en 1958 originó una gran controversia al alejarse de la inicial orientación religiosa del festival. Durante los primeros años 70, que conocen lo que se llamó el tardofranquismo (una tímida apertura del régimen previa al fallecimiento del dictador Francisco Franco), el festival abandonó su inicial orientación religiosa para adaptar su denominación actual Seminci, Semana Internacional de Cine de Valladolid, que se inspiraba en la costumbre de la época de usar acrónimos en los telegramas para abaratar su coste. Durante los años de la llamada transición política española, Seminci se convirtió en el altavoz cultural de la sociedad española que demandaba cambios políticos de corte democrático. De hecho A Clockwork Orange (1971), controvertida película del realizador Stanley Kubrick, prohibida en España durante varios años, conoció su estreno comercial en España en la edición del festival de 1977.

primer-cartel-de-seminciDurante sus 60 ediciones han pasado por el festival grandes nombres del cine internacional como Andrzej Wajda, Yilmaz Güney, Manoel de Oliveira, Nikita Mikhalkov, Stanley Donen, Arthur Penn, Ken Loach, Abbas Kiarostami, Krzysztof Kieslowski, Gianni Amelio, Atom Egoyan, André Téchiné, Mike Leigh, Robert Guédiguian, Costa-Gavras, Theo Angelopoulos, Jonathan Demme, Amos Gitai, Ang Lee, por citar algunos de los más señalados. Actores como Stanley Donen, Brad Pitt, Julie Christie o Mira Sorvino han paseado por las alfombras rojas del Teatro Calderón, sede principal de las proyecciones del festival. Desde el punto de vista del cine español, Seminci ha tenido un papel fundamental en la difusión del cine nacional. Clásicos como Buñuel, Pedro Olea, Carlos Saura o Pedro Almódovar han visto reconocidos muchos de sus trabajos en las sucesivas ediciones del festival.

La ciudad de Valladolid, de aproximadamente 350.000 habitantes, se encuentra situada en el noroeste de España, a unos 200 km de la capital Madrid. Se trata de una ciudad histórica muy vinculada a la histórica figura de Cristobal Colón, a los famosos Reyes Católicos o al literato español más universal, Miguel de Cervantes, autor del célebre Don Quijote. Sede de una histórica universidad que data del siglo XIII e importante centro industrial del país, durante los días en que se celebra el festival, Valladolid se convierte en la capital de la cinefilia en España, con multitud de turistas venidos de otras partes de España e incluso de otras partes de Europa, con el reclamo de ver cine de autor, de corte más independiente y alejado del tradicional glamour más asociado al festival de San Sebastián, que se celebra a mediados de septiembre. El festival vivió su particular edad dorada en los años 80 y primeros 90, bajo la dirección artística de Fernando Lara, convirtiéndose en opinión de prensa especializada internacional en el gran festival del cine de autor del mundo, sólo por detrás de Cannes o Venecia. Los últimos años, motivados por cierta escasez presupuestaria derivada de la terrible crisis económica que ha atravesado España, así como de una dirección un tanto continuista, han sumido al festival en una cierta crisis de identidad. A pesar de que Seminci figura en el puesto 26 de los eventos culturales celebrados en España, según la lista anual elaborada por el Observatorio de la Cultura en España, no son pocas las voces que denuncian la pérdida de protagonismo del festival, cuya consideración como segundo festival de cine en España, por detrás del festival de San Sebastián, parece ser cada vez más disputada por festivales claramente al alza, como son Sitges, el Festival de Cine Europeo de Sevilla o el Festival Internacional de Cine de Gijón.cartel-seminci

En 2016, el director artístico del certamen Javier Angulo fue confirmado en su puesto, no sin cierta controversia. La 61 edición  (22-29 octubre) se ha marcado el reto, en palabras de Javier Angulo, de continuar la senda de apostar por el cine de incuestionable calidad, así como de “seguir atrayendo nuevos públicos que garanticen la viabilidad comercial del llamado cine de autor”, en un contexto “todavía amenazado por los nubarrones de la crisis económica”. Durante la 61 edición se proyectarán más de 300 películas, desde “las 9 de la mañana hasta la madrugada”, en las que estará presente, en palabras de Javier Angulo, tanto “el drama, la comedia inteligente y, sobre todo, el melodrama con la familia como centro de diversos conflictos”.

El festival es de naturaleza competitiva y se estructura en diversas secciones. La más importante es la llamada Sección Oficial, donde compiten películas nacionales e internacionales que no se han exhibido con anterioridad en ningún festival en España. Punto de Encuentro es la sección que tiene por objeto difundir primeras y segundas películas de directores emergentes y donde se suelen exhibir las propuestas más arriesgadas del festival. El cine documental está presente desde 1987, en la llamada sección Tiempo de Historia, a la que recientemente se ha añadido una sección paralela, llamada DOC. España, centrada en documentales españoles. Suele ser habitual la proyección de películas de diversas cinematografías. Países como Polonia, Suecia, Finlandia, Turquía, Marruecos han sido los referentes seleccionados en los últimos años. El país invitado de esta 61 edición es Chile, cuya cinematografía comprendida entre los años 2000 y 2015 es objeto de un ciclo de películas de directores como Matías Bize, Andrés Wood o Silvio Caiozzi. Los galardones que se reparten se conocen por el nombre de Espigas (Oro y Plata) en homenaje a la importancia que tuvo la industria del cereal en el desarrollo industrial de la ciudad de Valladolid en el siglo XIX.

61-edicionJunto a los ciclos competitivos suele ser habitual programar retrospectivas y homenajes a diversos cineastas. Para la 61 edición hay programadas dos grandes retrospectivas. Por un lado, como homenaje póstumo al cineasta recientemente fallecido Abbas Kiarostami, se proyecta un ciclo llamado Querido Abbas. Imprescindible Kiarostami, que recorre algunos de los títulos míticos del director de obras como son A través de los Olivos (1994) o El sabor de las Cerezas (1997). Lo más destacado de esta retrospectiva quizás sea la proyección de su último documental Take me home (2016). Por otro lado, Richard Linklater: El tiempo en sus manos es el nombre de la extensísima retrospectiva que Seminci dedica a uno de los cineastas independientes de mayor éxito en los Estados Unidos. Linklater es un cineasta, de carácter autodidacta, que comenzó su carrera realizando cortos domésticos hasta que el éxito le llegó en 1991, con la proyección de su primer largometraje Slacker (1991), una visión alternativa de la cotidianeidad underground de la ciudad de Austin. Linklater es conocido por el gran público gracias al masivo éxito de la famosa triología romántica coprotagonizada por July Delpy y Ethan Hawke (Antes del Amanecer, Antes del Atardecer, Antes del Anochecer) y más reciente por la comedia Bernie (2011) o la película Boyhood (2014) rodada en un periodo de 12 años. A pesar de la diversidad de temáticas y géneros de sus películas, el devenir del tiempo es el elemento que dota de coherencia a su obra, que se proyecta casi en su total integridad durante la 61 edición. Sólo faltan dos cosas para que el ciclo fuera redondo. Una hubiera sido la presencia del propio realizador, quien ha excusado su presencia por encontrarse en pleno rodaje de su próxima película. La otra hubiera sido la exhibición de algunos de esos primeros cortos de aprendizaje que realizó Linklater, como Woodshock o It’s impossible to learn to plow by reading books, algo que queda suplido parcialmente con la proyección del documental sobre la vida y la obra del realizador tejano Richard Linklater-Dream is destiny.

También suele ser habitual que se otorguen espigas honoríficas a actores, actrices o profesionales del cine español o extranjero. Para la 61 edición serán homenajeados el realizador vallisoletano Francisco Regueiro y el actor indio Kabir Bedi, recordado por su setentero papel de Sandokán. Regueiro es un importante cineasta español, autor de célebres películas como la sátira del franquismo Madregilda (1993), que satiriza la España autárquica de los cuarenta, dominada por el moralismo católico y simbolizada en la película con la censura eclesiástica del clásico de Charles Vidor, Gilda (1946), en la que la sensualidad desbordante de Rita Hayworth en la película funcionaba como una especie de mito erótico para una generación de españoles educados en la represión sexual o El Buen Amor (1963), otra película que relata las aspiraciones frustradas de una generación en los años 60. Geraldine Chaplin, hija del afamado maestro del cine Charles Chaplin, quien desarrolló una célebre carrera en el cine español en los años 70 y 80 con títulos míticos como Cría Cuervos (1975), dirigida por el que fuera su marido, el director Carlos Saura, también recibirá su Espiga de honor y dará una master-class sobre interpretación.

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